A su corta edad un niño de seis años no identifica la publicidad como algo que comercializa un producto, ya que a él llegan estos mensajes como algo pasajero y sin mayor importancia. Hoy en día los medios de comunicación se encargan de llegar más allá de la mente del consumidor definitivo, posicionándose en quien recibe directamente el beneficio del producto o en quien tiene un gran poder de convencimiento.

Los niños se están convirtiendo en un gran blanco para los publicistas, ya que se están encargando de transformarlos en consumidores, pero hay que tener cuidado ya que, como afirma Silvia Castro Chávez, los niños cambian de gusto rápidamente, esto hace que la publicidad dirigida hacia ellos tenga un gran impacto visual, para así lograr mayor recordación.

Ellos se están volviendo cada vez más autónomos en sus decisiones y están teniendo un gran poder de participación en las decisiones familiares; los padres no se pueden negar a alguna petición de sus hijos o, mejor aún, si el producto no es conocido por ellos, lo pueden adquirir no solo porque su hijo lo quiere llevar, sino por simple curiosidad.

La publicidad para los niños tiene que ser llamativa, ya que así logrará posicionarse por más tiempo en la mente de un pequeño, ésta tiene que llevar algo por lo cual el niño, al verlo, recuerde, así sea en el más mínimo detalle: una canción infantil, un oso bailando, o un personaje de su programa favorito.

Según Jeffrey Goldstein, investigador del Departamento de Comunicaciones de la Universidad Neerlandesa de Utrecht, “Los niños sufren más la influencia de sus padres y de sus compañeros de juego que la de los medios de comunicación.” No siempre se debe pensar que la publicidad puede llegar a dar un buen resultado en un niño, ya que a diario está expuesto a más información como los juegos de video, caricaturas, o cosas que para él pueden llegar a ser más importantes.

La publicidad debe estar en constante evolución para que así cada día pueda generar más impacto y recordación en la mente de los niños, ya que su entorno va cambiando con el pasar de los días.